Este modo de expresión encierra la magia de la posibilidad de crear, manifestarse, compartir, escuchar. Tiene gran poder de convocatoria por la alegría y el ritmo, que movilizan desde dentro generando atracción, siendo uno el protagonista.

 

Permite llegar, desde el más atrevido al más tímido, sin exponer debilidades de uno, enriqueciendo conocimiento, experiencia, habilidades, despertando el arte.